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El sistema Gabriel Marcel

En el Instituto Gabriel Marcel el medio ambiente también es fundamental ya que  brinda la oportunidad para que el alumno se mueva con libertad en un espacio que le permita aprender y sobre todo, construirse a sí mismo.  Un ambiente que lo invite a trabajar y que desarrolle su autonomía e independencia para elegir aquello que necesita para su desarrollo.

Un medio que le permita hacerse responsable de sus elecciones, porque libertad sin responsabilidad no es un ambiente sano y propicio para el crecimiento. Cuando el niño encuentra respuestas a sus necesidades, logra concentrase de manera natural en lo que hace. Guarda silencio, interioriza, comprende, se ordena y al mismo tiempo se expresa.

 

 

momentos

Hay dos momentos fundamentales en la mañana de trabajo. El tiempo de trabajo personal le permite hacerse dueño de sus aprendizajes de manera personal. Manipula los materiales que le permiten descubrir y comprender las nociones más que repetir lo que no comprende.

Logra sentirse satisfecho con lo logrado y estimulado para seguir adelante con nuevos retos. El tiempo de trabajo colectivo es para compartir y aprender junto con los otros, los semejantes y los maestros mismos. Esta es una manera muy sana de nutrir y enriquecer lo que hay que aprender.

 

 

El alumno participa de manera activa en todos los aspectos de la vida escolar. Se siente y se sabe amado,  respetado, reconocido y aceptado porque esto es lo que brinda esta educación. Además  de los contenidos que hay que cubrir, lo importante es lo que el niño trabaja, descubre, aprende, organiza y finalmente se apropia para hacer frente a situaciones cotidianas que hay que resolver. Esto es  formar personas competentes para la vida en todos los sentidos.

El que se sienta feliz de llegar a la escuela es muy importante para nosotros. Que no desee retirarse también lo es, porque eso significa que vivió feliz la vida escolar.

Hablamos entonces de una educación congruente e integral. Es decir, establece congruencia entre lo que se piensa, se dice, se siente y se hace. Es integral porque se movilizan todas las áreas del ser humano y no sólo la mental, sino que también es fundamental la vida emocional, física y social.

El conocimiento de las necesidades e intereses del niño abre un panorama de oportunidades para ofrecer un medio rico en experiencias que deberán ser construidas por al niño.

valores

Partimos del principio que los valores no se enseñan, se construyen y se viven día a día.

El respeto, el uso de la libertad con responsabilidad, la equidad de género, el compromiso personal y social,  la tolerancia, la responsabilidad, sinceridad, constancia, perseverancia, solidaridad,  puntualidad, voluntad son prioritarios en este enfoque.

El niño debe desarrollarse en un ambiente que le permita vivir estos valores para que así pueda practicarlos de manera cotidiana. Valores que le permitan ser mejor persona a lo largo de su vida y no sólo dentro de la escuela.

 

 

trascendencia

Los seres humanos estamos invitados a dejar huella, es decir, a trascender. Lo lograremos en la medida en que haya oportunidades de construirnos. Eso viene a hacer el niño a la escuela… A construir y construirse a sí mismo.